La huella de carbono hace referencia a la cantidad de gases de efecto invernadero que emitimos a la atmósfera. El cálculo es el primer paso, nos permite tener una visión sobre cuanto contaminamos y la fase o actividad más contamínate dentro de nuestra empresa o dentro del ciclo de vida de nuestro producto. Gracias a este cálculo podemos pasar a la segunda fase, la reducción de nuestra huella de carbono mediante acciones y medidas propuestas por nuestra organización

Reducir la huella de carbono

Realizar el cálculo de la huella de carbono de tu organización o producto tiene como objetivo principal ser conscientes del impacto que causamos en el medio ambiente, de la cantidad de gases de efecto invernadero que emite nuestra actividad a la atmosfera y cuánto contribuimos al cambio climático. Además, tener la huella de carbono calculada nos puede servir como una herramienta de sensibilización importante. Por último, puede favorecer a la empresa de manera que se posicione frente a su competencia y clientes como una organización responsable y comprometida con el Medio ambiente.

Relacionado con el objetivo principal, una vez que tomamos conocimiento acerca de la contaminación que emitimos a la atmósfera y qué procesos de nuestra actividad o fases del ciclo de vida son más impactantes, podemos realizar un plan de reducción de emisiones y centrar recursos de manera efectiva en puntos críticos.

Acciones y medidas para reducir la huella de carbono

Con la huella de carbono calculada, podemos identificar cuáles son los focos de mayor emisión, y a partir de aquí, desarrollar un Plan de reducción de emisiones de GEI.

Los pasos para la puesta en marcha de un Plan de Reducción de Huella de Carbono son:

  • Establecer los objetivos de reducción
  • Puesta en marcha de las medidas
  • Comunicación de resultados
  • Revisión y seguimiento

Reducir la huella de carbono de un producto, evento u organización implica actuar sobre las fuentes emisoras de gases de efecto invernadero asociadas a él. Existen numerosas medidas que pueden aplicarse para reducir las emisiones de GEI:

Medidas para reducir el consumo asociado al uso de la climatización:

  • Sustitución de equipos de producción de calor y frío por otros de alta eficiencia energética, seleccionados en base a un mayor rendimiento energético. Aunque normalmente esta medida supone un ahorro energético considerable, en general la sustitución de equipos supone una elevada inversión.
  • Concienciación de los usuarios, consiguiendo que adquieran nuevos hábitos de consumo de modo que optimicen el servicio, como por ejemplo ajustar la temperatura de modo que sea adecuada a la época del año.
  • Dimensionamiento correcto de calderas y cambio de combustible de estas por una alternativa baja en emisiones como el gas natural o la biomasa. Cambiar la caldera requiere de una inversión inicial alta, pero el bajo precio del combustible hace que se rentabilice a medio plazo gracias a los ahorros generados
  • Dimensionamiento correcto de enfriadoras, incluyendo sistemas que permiten incrementar el rendimiento.
  • Mejora de la envolvente térmica. Un mejor aislamiento del lugar evita pérdidas de calor en invierno o la entrada de calor en verán, evitando el aumento de la demanda de calefacción y refrigeración.

Medidas para reducir las posibles fugas de gases refrigerantes:

  • Establecimiento de un plan de mantenimiento de los equipos de climatización con inspecciones periódicas programadas de carácter preventivo suponiendo un control y detección de escapes de gases de la propia enfriadora

Medidas de ahorro de emisiones asociadas al consumo eléctrico:

  • Sustitución de lámparas por otra más eficientes como por ejemplo halógenas por LED.
  • Instalación de sistemas de control del encendido y apagado con especial interés en automatizar el encendido y apagado de las luces de las zonas de paso, con el objetivo de eliminar el tiempo de encendido no necesario.
  • Aprovechamiento de la luz natural. Una serie de medidas y hábitos ayudarán a su aprovechamiento como distribuir el mobiliario de modo que aquellas zonas que necesitan mayor luminosidad aprovechen esta luz.
  • Utilización de energías renovables, ya sea por colocación de placas fotovoltaicas para el autoconsumo o la contratación electricidad de origen 100% renovable.

Medidas para reducir la huella de carbono producida por el transporte:

  • Optimización de rutas para evitar perder o usar más combustible del necesario.
  • Utilización de vehículos eléctricos o híbridos.
  • Formación en conducción eficiente.

Una vez que se han realizado todos los esfuerzos para reducir la huella de carbono de la organización es posible compensarla mediante iniciativas y proyectos medioambientales oficiales.

 

Belén Blanco Benedicto

Consultora en Sostenibilidad de SinCeO2