Para ilustrar el caso de España, y la necesidad de la industria 4.0 española de mejorar sus porcentajes de eficiencia energética, tres datos: la industria nacional es responsable del 25% del consumo final de energía de España; la intensidad energética de la industria española es superior a la media europea; y un 57% de la demanda energética total de las fábricas españolas se cubren con petróleo y gas.

¿Conclusión? La Industria 4.0 en España -y en el resto del mundo- tiene, ante sí el reto de mejorar estos datos. Cierto es que, durante los años 2000 y 2012, la tasa anual de consumo final del sector industrial en nuestro país, así como la intensidad energética, tuvieron un descenso anual significativo (un 1,6% y un 1,3%, respectivamente). Pero hay que tener en cuenta que entre 2007 y 2011, años de intensa crisis económica, el peso de la industria en el PIB de España pasó del 23 al 18%, lo que explica estas bajadas.

Tecnologías de ahorro energético

Para María Cubillo, directora general y cofundadora de SinCeO2 Consultoría Energética, “resulta evidente que, con este contexto -los datos anteriormente citados proceden de la Oficina Europea de Estadística (Eurostat)- las nuevas tecnologías asociadas a la Industria 4.0 se presentan, en el campo del ahorro y la eficiencia energética, como un factor clave en el cambio de modelo productivo”. En palabras de María Cubillo “la industria española aún tiene pendiente la transición desde un modelo basado en un alto consumo, y dependencia de los recursos, a otro que priorice reducir la cantidad de energía necesaria para producir bienes y servicios”.

Para alcanzar el propósito del que habla la fundadora de SinCeO2, el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) puso en marcha, en el año 2015, su programa de ayudas para actuaciones de eficiencia energética en pymes y grandes empresas. Es evidente que, en todo este proceso, las nuevas tecnologías asociadas al concepto Industria 4.0 pueden jugar un importante papel. Dicho rol debería materializarse en nuevos modelos de negocio energético, orientados a la demanda y capaces de proporcionar nuevos servicios al consumidor. Dichos servicios, además, deberían ajustar oferta y demanda en tiempo real.

Industria 4.0: competitividad con innovación y eficiencia energética

El mes de abril del año 2016, el Ministerio de Industria, Energía y Turismo presentó un informe en el que se enumeraban las ventajas que la transformación digital va a traer para las industrias conectadas. Además de la dinamización de la Economía, esta transformación también se traduciría, según el mencionado informe, en una flexibilidad en la producción, personalización de la demanda (incluso en situaciones de bajo nivel de producción), aumento de la producción y generación de nuevas oportunidades de negocio, dicho informe pone el foco en un elemento central: la alta eficacia, en el uso de recursos y energía, que traerá la nueva revolución industrial conocida como Industria 4.0.

Después de analizar los datos contenidos en el informe de IDEA, Maria Cubillo opina que “la cuarta revolución industrial será una oportunidad para que los sectores productivos hagan uso de la información que ellos mismos generan. De este modo podrán optimizar tanto sus procesos logísticos como de eficiencia energética”

Lucia Íñigo es representante de España en el Comité de Programa de Nanotecnologías, Materiales y Procesos de Horizonte 2020 de la UE. Sobre qué sectores industriales tienen un mayor margen de mejora, en cuanto a la conexión entre nuevas tecnologías y eficiencia energética, Lucía lo tiene claro “aunque todos son susceptibles de mejora en el ámbito de Industria 4.0, en principio son las industrias tradicionales, por su uso intensivo en el uso de recursos, las que tienen un mayor margen de mejora. Sin embargo, también serán estas industrias las que podrían tener mayores dificultades de implantación, sobre todo por dos razones: los costes y por tener procesos menos adaptados a una introducción suave de tecnologías”.

Cualificar a los profesionales

Todos los expertos en Industria 4.0 y eficiencia energética coinciden en un punto: se deben construir entornos, plataformas y herramientas de colaboración que posibiliten la comunicación y el intercambio de ideas entre el sector tecnológico y la Industria 4.0. Uno de los expertos que opinan de este modo es Ana Delgado, chief Marketing Officer de The Valley Digital Business School, una Escuela de Negocios especializada que busca impulsar la transformación digital de profesionales y empresas a través de la formación y el apoyo al empleo y el emprendimiento digital. Para Delgado “innovación tecnológica y eficiencia energética están íntimamente relacionadas. Optimizar tiempo, recursos, procesos y equipos, además de incrementar mucho la productividad, repercute, directamente, en el ahorro de energía.

Cómo puede transformar el consumo energético la Industria 4.0

Desde el año 1980, hasta hoy, el avance de la tecnología ha tenido un crecimiento exponencial que, en el caso de la industria, la ha transformado completamente. A lo largo de estas casi cuatro décadas, la industria ha pasado de utilizar ordenadores sólo para determinados procesos a poner compañías enteras en manos del Internet de las Cosas. Para Maria Cubillo, esto ha supuesto “una mejora indiscutible para los procesos de producción.

Actualmente, cuando hablamos de industria 4.0, lo hacemos para referirnos a aquellas empresas que cimientan su actividad sobre el IoT, la nube y el big data. Todas estas industrias han demostrado una gran capacidad de adaptación, puesto que han conseguido alcanzar unos altos niveles de hiperconectividad de sus procesos productivos. Dicha interconexión, a través de la nube, ha permitido a la Industria 4.0 desarrollar una elevada velocidad de adaptación a los cambios que les exige el mercado”.

Sin embargo, según afirma la consultora energética de SinCeO2, María Cubillo, hasta alcanzar estos objetivos, aún quedan muchas cosas por hacer “las nuevas industrias 4.0 deberán instalar sistemas de gestión adecuados a la última revolución tecnológica. Es decir, basados en el Internet de las Cosas, la nube y el big data. Con estos sistemas de gestión, que se diseñan después de haber realizado una correcta auditoría energética de la empresa, se logrará monitorizar los ahorros en el consumo”. ¿El objetivo final? Maria Cubillo lo tiene claro “realizar los cambios necesarios para optimizar el uso de la energía en las instalaciones, reducir el consumo y ahorrar en la factura final de consumo energético”.